Con los refugiados en Marsella

A MI MANERA

Marsella parecía concentrar
toda la vigilancia que habían notado a faltar en el último tramo del trayecto.
La estación de Saint-Charles se hallaba fuertemente custodiada, había mucha
policía y agentes de paisano que pedían la documentación a la mayoría de
cuantos circulaban por ella. Descendieron la escalinata de Saint-Charles.

Eran casi las diez de la mañana y la ciudad presentaba un ajetreo que ni París antes de declararse la guerra. Todos parecían tener prisa. Marsella se había convertido en una babel donde se juntaba un alto e indeterminado número de perseguidos por el Reich en Alemania y los países ocupados por sus tropas y de refugiados españoles. Enseguida, prácticamente a los pies de la escalinata, vieron el rótulo del hotel Splendide, el mismo en que se hospedaba Varian Fry, el representante del Comité Americano de Rescate de Emergencia.

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