Pueblo y ciudadanía

Cuando los poetas hablan del pueblo, ¿de quién hablan?. ¿Es que son populistas acaso?. Sí, en cierto sentido son populistas, pues optaron por el pueblo contra la oligarquía. Claro que la palabra pueblo es polisémica, y sirve tanto para referirse a todos los habitantes de un poblado, al conjunto de la ciudadanía o al conjunto de todos los oprimidos con exclusión precisa de las clases dominantes.

Y es que la ciudadanía nació por así decirlo limitada a la ciudadanía política. Los socialistas que somos los herederos naturales de lo mejor del pensamiento liberal hicimos nuestro este concepto. Pero desde el principio señalamos que la igualdad política no alcanzaba, que había que extender esta idea a todos los niveles de la sociedad, pues mientras los ciudadanos permanecieran divididos por las desigualdades no habría igualdad ni libertad. Y la igualdad y la libertad son las cualidades que deben impregnar al conjunto social para que la democracia fuera integral. En ellas radica la fuerza democrática de la idea socialista.

Por eso es imprescindible el concepto democrático de pueblo, con él reconocemos que mientras unos pocos tienen acceso a todos los bienes materiales y culturales que deseen, otros no pueden ni comer. Cabe entonces preguntarse quiénes son unos y otros. Los primeros son los que, por su lugar en las relaciones sociales de producción, viven en la riqueza resultante de la explotación inicua de todos aquellos que viven de la venta de su fuerza de trabajo manual o intelectual: los trabajadores. Y me refiero a todos los trabajadores, los del campo, los de la ciudad, los de las minas o los que trabajan en el campo de las nuevas tecnologías. Cuando decimos pueblo para referirnos a este conjunto el uso de las palabra no es populista pero cuando las derechas dicen pueblo su uso sí es populista pues buscan crear una identificación meramente ideológica entre los que pueden tener varias casas y los que deben vivir bajo los puentes y ejercer solamente su libertad de morirse de hambre.

Diferencia y desigualdad son conceptos diferentes. No los confundamos más, respetemos las primeras y luchemos con energía para superar las segundas. El día que las desigualdades hayan sido vencidas las diferencias podrán resplandecer con todo su colorido. Y la humanidad entera podrá ser realmente representada por el arco iris. Los grandes amores de muchos colores me gustan a mí, ¿y a ti?

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